Proceso determinístico.

Entender la importancia de cada acto, por pequeño que sea, es la misión en este momento. Entender que una acción es un paso, y el objetivo no es estar a la deriva. El objetivo es que cada paso nos lleve adelante.

Escribo esto porque estoy siendo consciente en este momento que cada paso que de, debe estar encaminado hacia adelante. Debe estar encaminado en esta nueva meta, que es clasificar a Boston en Chile en 2018.

Escucho The Strokes y no entiendo porqué no los había escuchado antes con atención. Reconozco sus canciones, porque las había escuchado en algún sitio antes, pero no las había interiorizado.  No había aprecidado la calidad de su música. El hecho de no haber apreciado la música de The Strokes antes (Que justamente conozco por Daft Punk) representa precisamente lo que quiero decir: habría ahorrado un montón de tiempo haciendo cosas que importaban.

Al darle prioridad a un actuar que me llevara en la dirección que quería, habría logrado llegar a una meta específica en muy poco tiempo. Actuar con el tiempo a mi favor, de manera inteligente, creando en cada movimiento un poco más de mi sueño. Pero lo que hice en otras épocas fue cosas que a simple vista no importaban.

Todo está ligado. No existe la suerte como un evento aleatorio. La suerte se construye. El éxito es un proceso determinístico. Sigo haciendo cosas que parecen que no importan. Pero la realidad es otra, y cada vez soy más consciente de estos procesos.

Llegar al estado ideal es imposible. Pero sí quiero llegar a un punto con un nivel de aleatoriedad MUY BAJO.

Los éxitos se construyen, no llegan en un regalo de navidad.

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Proceso determinístico.

Following Intuition (?)

Una de las frases que más me gusta, con respecto al moldeado del futuro propio, es una de Steve Jobs que reza:

“Have the courage to follow your heart and intuition. They somehow already know what you truly want to become. Everything else is secondary.”

Traduce algo así como: Hay que tener el coraje de seguir al corazón y a la intuición. De alguna manera ellos ya saben en qué es lo que realmente quieres convertirte. Lo demás es secundario.

Hace un poco más de un mes fui despedido, y desde hacía al menos un año sabía que me iban a despedir. Mi relación con el dueño de la empresa para la que trabajaba se había desgastado tanto que era evidente que me iba a despedir, al menos para mi. Finalmente sucedió el 28 de Julio… y desde entonces estoy sin trabajo.

Me tomé unos días para descansar, luego volví a llamar a la gente que conocía para encontrar trabajo. Creí que iba a ser más rápido. La verdad es que no he tenido una entrevista de trabajo en un mes largo. Nadie me ha llamado. Creo que tengo un currículo interesante para una persona de 27 años, pero no parece atraer a nadie.

Después de no hacer, literalmente, nada en un par de semanas, empecé a hablar con algunos clientes que atendía, y a otras personas. Resultó ser más fructífero que buscar trabajo. Son oportunidades, que no necesariamente se materializan, pero son más que las entrevistas de trabajo que he tenido.

Todo esto que estoy diciendo viene por una razón: mientras me encontraba trabajando para la empresa que me despidió, siempre dije que cuando saliera de esa empresa iba a montar un negocio.  Siempre he creído que por ahí va a terminar mi carrera. Que ese va a ser mi camino. Emprender. Ser empresario. Pero cuando lo decía y lo creía, imaginaba un plan en el que tenía unos ahorros, unos años de oxígeno mientras el negocio despegaba, y una capacidad y flexibilidad de poderme equivocar en el camino.

La realidad hoy, es que no tengo tanto oxígeno. La realidad es que no tengo tanto espacio de maniobra y que si ese es el camino, NO ME PUEDO EQUIVOCAR. Que la única opción que tengo es GANAR. Nada más sirve.

Este año ha sido tan extraño en el tema “sueños y éxito”, que ya no sé bien qué pensar. Corrí la maratón de Lima, ya soy dos veces maratonista. Ella estuvo conmigo y fue increíble para mi, un sueño cumplido. Esperaba hacerlo una tercera vez, pero no me fue posible porque me lastimé de alguna manera la espalda, se me inflamó el nervio ciático. Hoy todavía no sé cómo me lastimé, y todavía duele, el hecho es que no la pude correr. Tres años consecutivos sin poder ir a Medellín a correr. Sueño no cumplido.

Siento que la vida me está poniendo un reto cuya enseñanza se llama únicamente DISCIPLINA. Es como si me diera diariamente una lección pequeña de disciplina. Como si me dijera: “Se acabaron las rebajas, ahora te toca asumir toda la responsabilidad de tu vida.” “Lo quieres, pues te va a costar sangre, sudor y lágrimas.” “No va a ser fácil, pero si es lo que quieres y eres serio, lo vas a tener.”

Y por eso la frase. Siempre he querido ser una cosa totalmente diferente de lo que soy. Por dentro siento que soy una persona totalmente diferente de la que soy hoy. Hoy la vida me está dando esa oportunidad de crear y diseñar la persona que quiero ser. Hoy la vida me está lanzando al público… con una patada en el culo.

No estoy seguro si estoy hilando delgado. Lo más probable es que sí. Pero lo cierto es que quiero acercarme a los sueños que tengo. A la vida y la persona que quiero ser, y por lo visto lo que sigue es una maratón. Un ultra maratón llamado vida. Un IronMan de altos y bajos que necesita del 100% de mi concentración y 500% de mis ganas. Esto es lo que quiero, y estoy dispuesto a lo que sea por eso. Punto.

Dejar de pasar por la vida y empezar a moldearla a mi gusto. Sin importar lo que pase. Lo quiero con todo mi ser.

¿Será esa la lección que la vida me quiere enseñar? No lo sé.

Lo que sí sé es que tengo unos retos muy claros, un plan para ejecutarlos y las ganas de hacerlo. No hay marcha atrás, no hay espacios para dudas. O gano o ¡GANO!

Following Intuition (?)

Volver a empezar.

Volver a empezar es de las cosas que más odio. Empezar de nuevo algo es, para mí, realmente frustrante. Gran parte de mi vida me he dedicado a empezar de nuevo muchas cosas y eso ha hecho mella en mi confianza.

Por lo general logro grandes avances en mis propósitos para luego dejarlos ahí. Me ha pasado desde hace mucho y me siento como el ejemplo del tipo que dibuja perfecto el círculo, pero no lo termina. 

Es importante dejar de volver a empezar, para simplemente avanzar. 

Es importante para quienes te rodean ver que avanzas. Es importante para todo el mundo construir la historia que quieren en su vida. Es vital que si uno profundamente siente en su interior que existe un destino mucho más allá de lo que se es actualmente, ese destino se persiga. 

El éxito es un camino solitario, pero alimenta el alma de la manera más grande que jamás se hayan podido imaginar. 

Estoy cansado de volver a empezar. Quiero dejar de volver a empezar. Pero si algo he aprendido es que volver a empezar fortalece el alma, el carácter y te enseña al final del camino, cómo dejar de hacerlo. 

Estoy cansado de volver a empezar. Pero no cambio esa experiencia por nada. He ido de fracaso en fracaso, la persistencia me dará un éxito y ahí dejaré de volver a empezar.

Hoy vuelvo a empezar la misión de clasificar a Boston. Hoy es la primera carrera que busca ese objetivo. Y hoy tengo tres motivaciones: Mi abuelito que ya no está, mi sobrina que llegó a llenar ese espacio de mi viejito, y mi novia que es el motor más grande y que siempre ha estado ahí.

Quit is not an option.

Volver a empezar.

Las cosas (vueltas) de la vida – Parte 2: El corazón siempre recuerda.

Y recuerda muy bien.

Como cosa rara he tenido algunos inconvenientes para poder entrenar. Pero hoy fue diferente.

Después de la media maratón de Bogotá, decidí darme un tiempo. Y sin pensarlo en ese momento volvió a mi vida ella. Desde ese momento he sido infinitamente feliz. He faltado a un par de carreras por falta de plata, no por no tenerla, si no por no gastar de más. Lo que pasó a principio de año me dejó tocado.

He salido a correr de cuando en cuando, pero sin el mismo ritmo. Había decidido ir a Miami. Quería arrancar con una maratón. Pero otra vez no me fue posible. Me inscribí a un par de carreras más algunas las corrí y otras no, es muy difícil empezar y empezar.

Me gusta cuando termino lo que me propongo.

Fácil no ha sido: murió mi abuelo, he estado enfermo, he trabajado como negro. Quiero que esto acabe un poco. Pero cada vez es más y más y más. Estoy algo cansado y he trabajado en cómo debo mejorar mi manera de trabajar. Mis prioridades han ido cambiando y han ido evolucionando a algo mucho más maduro. Pero también quiero volver a eso que me hizo sentir muy bien y que me enseñó que el trabajo juicioso y la disciplina llenan cualquier espacio vacío que se requiera para llegar a una meta. Correr. Correr me enseño a ser así, correr me dió todo lo que tengo hoy y me mostró un camino para seguir adelante. Quiero retomar esto. Me muero por retomarlo.

Tengo a alguien que me apoya y eso hace esto algo diferente. Pero también tengo una responsabilidad sobre esa confianza, debo modificar ciertas cosas.

Recordé una frase que dice: “Corre mucho y corre lejos, pero nunca corras lejos de la felicidad de correr.”

Quiero tener ese sentimiento de ir rápido, quiero ese sentimiento de mejora continua. Quiero sentrime runner de nuevo y quiero sentir que merezco esa maratón.

El corazón recuerda y recuerda muy bien. Quiero que recuerde lo que es pasar por esos 42 Kms en los que se deja el alma y el corazón.

Las cosas (vueltas) de la vida – Parte 2: El corazón siempre recuerda.

Las cosas (vueltas) de la vida

Mi última entrada decía que iba a publicar miércoles y domingos. Mi última publicación decía que en Octubre iba para Chicago, que iba a correr tres carreras importantes: Allianz, Bogotá y Medellín.

Pues estas son las cosas de la vida, sus vueltas y volteretas. Heme aquí escribiendo un miércoles. La semana después de Chicago, diciendo que no fui a Chicago, que no pude correr Medellín y que me muero por preparar un Boston Qualifier.

En mi última entrada decía que estaba planeando algo importante, que en esencia era hacer esa carrera con el fin de recaudar algunos fondos y dárselos al laboratorio donde desarrollé mi tesis cuando estaba en la Universidad. Aún tengo esa idea, pero no está clara.

Pero ya todo eso es pasado. Ya no lo hice, no lo planeé y no podré hacerlo. Y me preguntó, ¿qué pasó? ¿Por qué no se dio? ¿Por qué no le di la prioridad que requería? No lo sé. Esa es la respuesta.

Escribo esta entrada con el fin de hacer una especie de catarsis. Escribo esto porque esta vez es importante para mi lograrlo. Escribo esto porque es un nuevo comienzo.

Hoy es Miércoles 14 de Octubre de 2015. Hoy arranca un nuevo sueño. Hoy arranca una nueva aventura. Hoy arranca 2016 para ser Bostoniano. Y no es únicamente le sueño de ser Bostoniano, lo que implica ser Bostoniano es todo un nuevo estilo en una forma de vivir. Porque voy a cambiar todo. Voy a cambiar lo que soy,  estoy dispuesto a hacerlo. Voy a perseguir mis sueños, y dejar de vivir el dogma que otros pretenden que yo viva.

Este año me trajo muchas, muchas experiencias. Este año me ha dejado sabores tan amargos, tan tristes, tan difíciles de asimilar. Pero también me trajo uno de los más dulces: el amor y la recompensa del esfuerzo. Me enseñó la palabra “endurance” y me enseñó que debo cambiar.

No todo está planeado, pero esta vez sí quiero hacer todo bien. Todo planeado. Todo por una razón.

Mañana me inscribo a la Maratón de Miami 2016. Mañana me inscribo a dos carreras más locales. Hoy inicia todo, hoy es el primer paso.

Las cosas (vueltas) de la vida

¡Anuncio Importante!

Hoy es 5 de Mayo. Martes.

Este anuncio viene dividido en dos partes. Y como su nombre lo indica es un anuncio importante. Al menos es muy importante para mi. Y ya van a entender de qué se trata.

La primera parte de este anuncio importante es la siguiente: ¡¡¡¡Me inscribí a la Maratón de Chicago!!!! Sí señores, en Octubre voy a estar corriendo mi segunda maratón, si todo sale como lo planeado. Voy buscar un tiempo de 3:30:00. Ese es el reto, reducir más de 20 minutos mi tiempo actual. Para eso se vienen tres competencias importantes: 15K de Allianz, Media Maratón de Bogotá, y Media Maratón de Medellín. Estoy planeando algo interesante con esta maratón, vamos a desarrollar la idea y ver cómo puedo trabajarla.

La segunda parte de este anuncio tiene que ver con este blog. De hoy en adelante, y no sé hasta cuándo, probablemente hasta cuando me canse, voy a estar colacando posts domingos y miércoles de cada semana. Por lo que hasta hoy llegaron los posts desordenados.

Gracias a todos, y vamos por más.

¡Anuncio Importante!

Maratón de Santiago 2015

Ya hoy llevo 8 días de haber corrido mi primera maraton. En esta entrada voy a tratar de contar todo de esta experiencia.

Empecemos por el viaje. Salí de Bogotá rumbo a Santiago el viernes 10 de Abril en la noche. Estaba molido, acababa de llegar de Cali, había estado  trabajando y trasnochando los dos días anteriores. El vuelo era directo por lo que dormí todo el viaje.

Aterrizamos a las 6:00 AM en Santiago, desayuné, y salí para la casa de un amigo donde me iba a quedar. La primera impresión que tuve de Santiago fue la de una ciudad dura, industrial y algo organizada. De camino a la casa de mi amigo me encontré con la torre Entel con la camiseta de la maratón y pensé “Ok, esto es real”.

Una vez instalado salí para la feria. Santiago tiene la gran ventaja de tener un subterráneo, lo que facilita casi todo en términos de movilidad. La intención era encontrarnos con el equipo y mi entrenador, dar una vuelta pequeña por la feria y reclamar el kit de la carrera.

La feria era en un centro histórico llamado Estación Mapocho. La feria: Un éxito. Genial. Una feria grande, con muchas cosas para todo tipo de runners. Algo que podemos aprender en nuestras ferias. Se notó que en Santiago hay una cultura del running muy buena y muy organizada. También parece que hay mucho trail. Y tiene toda la lógica del mundo teniendo los Andes a 5 minutos en carro.

En la feria estuvimos una hora más o menos, compré unos geles porque no tenía. Después, cada uno para su casa. Según el manual del maratonista, el día previo a la carrera no se deben hacer tantas cosas, lo mínimo posible. Lo que recomiendan es: Ir a la feria, reclamar el kit y volver a encerrarse a la casa. Y eso hicimos. Nos quedamos de reunir en el hotel donde se estaba quedando mi entrenador a las 6:00 PM para la charla técnica.

Volví a la casa de mi amigo, revisé el kit, que básicamente era una revista, una compota de durazno, unas galletas, la camiseta y el chip. Las galletas me las comí durante la feria, y la camiseta no la iba a usar. Así que desempaqué mis cosas para la maratón, descansé y hablé con mis amigos de Chile.

El manual del maratonista dice también que se debe tomar mucho líquido los días previos a la carrera. Desde el jueves yo ya estaba tomando agua, y bebidas hidratantes. Adicional a esto, también está el famoso “Carbo Load” que básicamente es una carga de carbohidratos. Mi dieta desde el viernes consistía en pasta con una salsa suave, agua, y algo de fruta en las mañanas, nada más. El sábado tan pronto llegué hice un pequeño mercado para seguir mi dieta.

Nos encontramos a las 6:00 PM en el hotel, charlamos un poco con nuestro coach y luego a lo que vinimos. El objetivo principal era hacerla en menos de 4 horas, y el tiempo objetivo era 3 horas 55 minutos. La estrategia era dividir la carrera en tres secciones de 14 kilómetros cada una. De esta manera podíamos trabajar la maratón como tres carreras. Así hacerla más corta, más manejable tanto para le cuerpo como para la cabeza. Pequeñas metas para lograr el gran objetivo.

En el primer tercio la idea era apretar, aprovechar que estábamos frescos, y salir con ganas. De esta manera los primeros 14 Kilómetros íbamos a ir a un ritmo inferior a 5:25 (5 minutos, 25 segundos) por kilómetro. Luego dejarnos subir hasta 5:30 en el segundo tercio para relajarnos, dejar la cabeza tranquila. Y finalmente, rematar en el tercer tercio, vencer o morir a menos de 5:25 por kilómetro. La comida, o sea los geles, la planeamos para cada 45 minutos de carrera, empezando 15 minutos antes de arrancar.

Como el objetivo era el mismo, nos organizamos para que Ximena y yo nos fuéramos juntos. Correr acompañado siempre es más fácil.

Hecha la tarea y todos mentalizados, cenamos pasta. Charlamos un rato, fotos, todos estábamos tranquilos. Luego, el regalazo de mi Coach: Ingreso VIP con Adidas. Un éxito ese regalo. A dormir.

Llegué a organizar todo para mi maratón. Hay algo que siempre me pasa, en todas las carreras en las que he participado: La ansiedad es muy alta los días previos, hasta el viernes del fin de semana de la carrera. Me calmo, y la ansiedad desaparece. Poker face. Pareciera que no siento nada, no me emociono o me pongo ansioso. Sólo tranquilidad y me pongo contento. De las cosas que más me alegran es colocar el número de la carrera en la camiseta. Es algo que hace la carrera muy tangible.

Terminé acostándome a las 12 de la noche. No muy buena idea, teniendo en cuenta que tenía que estar despierto antes de las 5 de la mañana, pero nada que hacer.

12 de Abril de 2015: Race day, marathon day. 4 meses de entrenamiento, una fisura de tibia, una reconstrucción de ligamento cruzado, haberme quebrado económicamente el año anterior, la muerte de Camilo. Todo, todo lo malo que había sucedido hasta ese momento iban a recibir su merecido. Era momento de devolver el golpe. No solo el karma puede ser un hijueputa, uno también puede ser una rata y dejar esto empatado.

Me bañé, desayuné mi pasta, me puse mi outfit, me tomé un café y nos fuimos. La carrera iba a nombre de Camilo, así que había mandado a marcar la camiseta con la que corrí mi primer carrera, los 10k de la Media Maratón de Bogotá en 2013. Dice “Camilo – Fuck Cancer”.

Nos habíamos quedado de encontrar con Charlie en su hotel, que era muy cerca del punto de partida, a las 7:00 AM. Aún estaba oscuro cuando salimos. Nos encontramos con todos en la carpa VIP, todos contentos, más fotos, las #BoostGirls de Adidas, la prensa, todos. Se sentía la emoción. Isa nos deseó suerte, abrazo con el coach y nos fuimos a la linea de partida para arrancar. Ya todo estaba listo.

¡CE! ¡HACHE! ¡I! ¡CHI! ¡ELE! ¡E! ¡LE! ¡CHI!¡CHI!¡CHI! ¡LE! ¡LE! ¡LE! ¡VIVA CHILE!

Pasaron unos aviones, empezó a amanecer. Un espectáculo. Foto con Xime, previo a la carrera. ¡Y nos fuimos!

Hay algo que me suele suceder también con las carreras, me concentro tanto, que olvido gran parte de lo que sucede. Olvido el recorrido, olvido lo que veo, la ruta, me meto en mi cabeza y salgo a ratos. Tengo solo momentos, es como una borrachera, me enlaguno totalmente consiente.

Arrancamos y empezamos a pasar gente. Ambos estábamos concentrados en el reloj. Llegamos al ritmo objetivo y empezamos a bajarlo. Recuerdo muy bien el “¡Vamos Chiquillos!” Una vieja estúpida se intentó meter con un carro en la carrera y nos lo echó encima a Xime y a mi. Todo el mundo la puteó. En el kilómetro 5 había una banda homenaje a AC/DC. Recuerdo haber pensado “Jueputa a estos los voy a necesitar en el 32.”

Cumplimos con la tarea de los 14 y nos ganamos como 2 minutos. Luego a suavizar. Recuerdo haber pasado por una plaza de mercado y unos enanos hermosos estaban regalando bananos. También recuerdo a unos, adultos, con su “¡Vamos Concha ‘e Tu Madre!” Definitivamente eso ayuda, y hace que una maratón y la experiencia sea excelente.

Suavizamos en los siguientes 14. Todo iba bien hasta el 24. Era mi momento de comerme un gel. Lo hice e inmediatamente me sentí mal. Pasamos por una rotonda, y por el costado de un puente. Le dije a Xime “Este gel me va a hacer vomitar”. Llegamos al 28 y me sentía mal. Xime me dijo “Hay que apretar” y traté de hacerlo, la seguí unos 200 metros pero no pude. Ella se fue. No recuerdo bien, pero había un punto de hidratación y paré. Según mi reloj fue en el kilómetro 31, no recuerdo haber corrido tanto después del 28. El hecho es que paré y me tomé 2 minutos para volver a arrancar. Ese split dice que me tomó 7:02.

Cuando paré, creí que no iba a volver a ser capaz de continuar. Lluvia de recuerdos. Volví a repasar todo por lo que había pasado. Volví a pensar en lo difícil que había sido llegar hasta ahí. Me reptetí los nombres de la gente a la que quiero: Jessica, Mamá, Tata, Bambú, Briggitte, Briana, Camilo, Diego, Felipe. Recordé mis entrenamientos: Will, Illera, Charlie, Ponky, Isa, Anita, Xime, Dave. Recordé la puta pista que me hizo echar madres y que a la final no me ganó. Recordé los dolores. Se me aguaron los ojos.

Decidí cancelar la comida, y en cada uno de los siguientes puntos de hidratación, hidratarme el doble de lo que lo estaba haciendo. Volver a la tarea, y tomarme un poco más de tiempo hidratándome. Ya había ganado minutos en el primer tercio, así que el sub 4 estaba asegurado si cumplía con la tarea. Contaba kilómetros y hacía cuentas. Recuerdo mucha gente llamarme Camilo y darme fuerzas. Recuerdo un grupo de Colombianos a los que señalé. Recuerdo a una princesita con la que choqué las manos. Y a un señor que me dijo “¡Vamos Ruiz!”.

Llegué a una intersección, pasé el kilómetro 36 y pensé “Esto lo conozco, estoy llegando”. Acababa de tomar la avenida Costanera Norte. Me concentré en acabar. Hubo un tipo que se llamaba “Jano”, o eso tenía escrito en su camiseta. Me había pasado cuando yo había parado, y lo había vuelto a alcanzar, iba caminando. Le ofrecí terminar juntos pero no me siguió el paso.

Recuerdo un cartel que decía “41km 900mts”. La gente alentando. Gente reencontrándose con sus amigos o familiares. Un tipo gritándole a otro “¡Vamos Carajo!” Ví la meta.

Recta final “Jueputa lo logré”. “¡Vamos Mauro! ¡VAMOS JUEPUTA! ¡VAMOS MONSTER! ¡YA ACABÓ MAURO! !VAMOS! ¡VAMOS!” Miré a todos lados y no sabía quién me llamaba, luego vi a Camilo Ortega, uno de nuestros compañeros que iba a correr pero no pudo. Fractura por estrés, diagnosticada el viernes del fin de semana de la carrera. Me sacó una sonrisa, choqué las manos durísimo con él y terminé.

3h:57:20

Fue cuestión de cruzar la línea de meta para que me dieran ganas de vomitar otra vez. El problema era que no tenía nada para botar. Me acerqué a una valla, me apoyé, llegó Camilo y me dijo “El propio el R-vómito”. En sea valla había una gorra roja, aún me arrepiento de no haberla recogido. Me llevaron a la carpa de emergencias. Me dieron algo para tomar y me acostaron con las piernas arriba. Dos minutos después estaba bien. Me dieron un papel que creo que boté.

Salimos, recogí mi medalla, me dieron un gatorade, buscamos a Xime, nos encontramos e intentamos llegar a la carpa VIP de Adidas. Primer reto, teníamos que saltar una reja para no tener que dar una vuelta ridícula y llegar a la carpa. Segundo reto subir las escaleras de un puente para llegar a la carpa. Tercer PUTO reto, bajar las PUTAS escaleras del puente.

Llegamos a la carpa y tenía en mi carota una sonrisa tamaño familiar. Me abracé con Charlie. Luego con Will. Lloré. Will sólo se reía. Volví a recordar todas las adversidades por las que pasé. Era llanto de todo, de rabia y de felicidad. Pero más felicidad que cualquier otra cosa.

“¡Ahí tienes vida, para que dejes de ser tan puta!”

Me sequé las lágrimas, más fotos. Más felicidad, me comí una pera y tomé agua. Momento de irnos. Habíamos quedado de encontrarnos con unas amigas de Xime, así que esperamos. Volví a vomitar, el estómago estaba cerrado.

Tomamos un taxi, me dejaron en la casa de mi amigo y a descansar. Me tomé una coca-cola y comí doritos. Y dormí, dormí mucho.

Hoy ya estoy seteando nuevos retos. Quiero otra maratón en Octubre, y quiero un buen tiempo en la Media de Bogotá. Empieza a rondar esa idea loca de clasificar a Boston.

Sí, creo que estoy loco por correr.

“Corre mucho y corre largo pero nunca corras lejos de la felicidad de correr.”

Maratón de Santiago 2015